Jesús y la Samaritana

Jesús y la Samaritana

Vemos que está era una mujer con la cual nadie quería verse relacionados. Jesús se acerca a está mujer que estaba en el pozo. Fue allí  donde tuvo con ella una conversación muy significante. Trato con lo que había en su corazón. Ilumino su vida; siendo una mujer perdida, desorientada, fastidiada y cansada de la vida. Vemos como Jesús la hace el eje de su evangelio utilizándola para  traer a muchos otros al conocimiento de su persona y de su ministerio.

Jesus y la Magdalena

Lucas 7, 36-50

Jesús había hecho una obra de redención y misericordia en la vida de esta mujer.

Cuando el amor sobrecoge a una mujer, no hay nada que le detenga de verter lo más preciado sobre del Señor. Tal era el amor de esta mujer por Jesús que nada ni nadie pudo detenerla. Ella deseaba derramar lo más preciado que tenía ante los pies de Jesús. Busco su presencia, siguió sus pasos, y derramo su alma en su presencia. Necesitaba estar cerca de Jesús. Fue al extremo propio para demostrar su amor y pasión por su Señor.

Si algo está buscando Dios de las mujeres, es que se entreguen a Dios de todo corazón.

El primer mandamiento

Marcos 12, 28

El amor que se muestra a Dios es el obedecer sus mandamientos. Amar a Dios de verdad, amar a la iglesia de verdad, no meramente se trata de un sentimiento, se trata de una entrega mediante la cual se muestran acciones. Se trata de sacrificarse asimismo poniendo a Dios en primer lugar sobre todas las cosa

Cuando Cristo Jesús habita por la fe en el corazón, el hombre y la mujer corresponde a Dios en sus acciones. Le busca, le ama y le sirve. El Señor ocupa el centro de la vida.